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Quienes somos
Biografía de Faustina Álvarez García
 
 

 Escuchando las andanzas de los caldereros de Miranda, salían con frecuencia a relucir en  su conversación los pueblos de La Robla, Veguellina, La Vecilla, Barrios de Luna, Murias de Paredes,,,etc. y alguna vez recordaban la visita que, al pasar por La Magdalena, hacían a la que había estado de maestra varios años en Miranda. Luego fueron apareciendo revistas, periódicos, alguna foto y testigos, -hoy no queda ninguno-, de la labor social y pedagógica que llevó a cabo a su paso por el pueblo. Era la madre de Casona. Dimos a conocer su biografía gracias a la ayuda de un mirandino, concejal de cultura del Ayuntamiento de Avilés, Román Álvarez, a quien desde aquí quiero agradecer su apoyo. Resumir las 150 páginas del libro de José Manuel Feito en 10 ó 12 no es fácil. Hoy, tras la gestión del director de este Centro, D. Ángel Suárez, otro entusiasta admirador de la labor de Faustina, podemos dar su nombre al lugar que albergó durante un tiempo los saberes e inquietudes de esta leonesa, que de maestra rural llega a inspectora de primera enseñanza. Sin duda una honra más para esta ciudad dos veces milenaria.

Doña Faustina Álvarez, una maestra de pueblo, al menos durante un cuarto de siglo, desde Llanos de Alaba (León), pasando por Canales, Besullo y Barcia de Luarca hasta llegar a Miranda, es todo un ejemplo de dedicación, de inculturación, de vocación, inquietud, esfuerzo y trabajo incansable en pro de la enseñanza. Con los datos de su labor pedagógica a la vista es fácil adivinar en ella un trasunto de la obra dramática de Casona: Nuestra Natacha, en la que se puede descubrir en gran parte el pensamiento y la huella de esta leonesa.

LEÓN

Faustina nace en Renueva de León entonces parroquia de san Juan Bautista, hoy filial de san Marcelo, el día 15 de febrero de 1874. Seguramente María Manuela, su madre, vino a León a dar a luz para tener mejor asistencia médica dado que aquí residía su hermana Carmen García Flórez. Y fue aquí, precisamente en este edificio que desde hoy llevará su nombre, donde inicia los estudios de magisterio, tras vencer no pocas dificultades familiares y gasta tabúes femeninos que en aquel entonces pesaban sobre la mujer con respecto al estudio. Recibe el título de maestra, hacia 1894 cuando contaba 20 años.

LLANOS DE ALBA (1894-1896)

Con el título en la mano, obtiene por oposición su primera plaza: "Yo regí (la escuela) de Llanos de Alba, en esta provincia (de León) por espacio de dos años, recibiendo 90 pesetas cada uno; y tenía el título Superior y unas oposiciones aprobadas", dirá durante el Cursillo pedagógico que tuvo lugar aquí en 1926.

En Llanos de Alba, hacia el año 1895 conoce casualmente a Gabino Rodríguez Álvarez, su marido, cuando este iba camino de su primera escuela en Riello. La boda tuvo lugar en Canales, entonces diócesis de Oviedo, el día seis de octubre de 1897.

CANALES (1897-1900): EL COTO ESCOLAR Y LA COLONIA AGRÍCOLA

De los dos años, poco más o menos, que Faustina estuvo en Llanos, (1894-1896) y los tres en Canales (1897-1900), dada su actividad emprendedora, y su vocación periodística, debería haber quedado algún escrito, el recuerdo de alguna actividad, cartas e incluso fotos (tenemos testimonios de que no le agradaba ser fotografiada), etc. en dichos pueblos. No hemos hallado apenas nada. Tampoco hemos tenido éxito en Riello donde estuvo de maestro su marido.

Únicamente en Canales hay constancia, por tradición oral, de que arregló la escuela que estaba en pésimo estado y creó un Coto Escolar, una especie de granja agrícola, en una finca a la orilla de río Omaña, en la que los niños plantaban árboles frutales. Y en Canales nace Teresa en 1900, el primero de sus hijos.

Si Casona escribió Nuestra Natacha en Canales, como sabemos por propia confesión, posiblemente tendría presente esta iniciativa materna a la hora de hablar de la colonia, esa especie de granja escolar, con la que soñaba la protagonista de la obra. El pan sembrado, cosechado…, cocido con sus propias manos "es nuestro primer pan", dice Natacha. "Ese trigo lo hemos sembrado nosotros, lo hemos molido en nuestro molino y se ha cocido en nuestro horno. Venga, tío Santiago. ¡Verá qué hondo sabe el pan cuando es verdaderamente nuestro!". También Artime, que celebra en su escuela de Miranda la Fiesta del árbol por todo lo alto, habla de "El campo de cultivo" y hasta de "La Granja o corral escolar". En una larga conferencia que aparece publicada en La Voz de Avilés En julio de 1915 dice: "Soy un enamorado de la Naturaleza, de la vegetación; y en la vegetación nada hay tan gallardo, tan majestuoso, tan sublime como los árboles".

La fama de conferenciante que doña Faustina tenía en Miranda se hizo extensiva también después durante su labor como Inspectora por tierras leonesas. Alguien la recordaba en Canales, asomada a un balcón arengando a los vecinos sobre la importancia de la cultura popular. Este apostolado cultural creo que fue sin duda semilla para las inquietudes que llevaron a Casona a enrolarse durante cinco años, siendo ya inspector de primera enseñanza en Madrid, en las Misiones pedagógicas, labor que llevó a cabo por toda España en casi 400 pueblos. Nuestra Natacha, y al menos Flor de leyendas, escritas en Canales, son una buena muestra de esta preocupación pedagógica nacida precisamente en aquella casa hoy conocida por Vila Faustina que ella levantó con tanta ilusión, desde los tiempos que ejercía de maestra en Miranda. Debió de terminar su construcción hacia 1924.

Aparece en un documento que me facilitó muy amablemente, don Alfonso Tamayo, nieto político, y es el único texto escrito que conservamos de su puño y letra. Se trata de una petición a la sección correspondiente del Ministerio de Obras Públicas en León sobre el "cierre de una finca en el Km. 34, adosada a la casa llamada "La Huerta de la Fruta" -así se llamaba primeramente Villa Faustina- en la carretera de León a Caboalles". En ella pretende "cambiar la puerta de madera por otra de hierro sin que dicha obra perjudique pues se hece sobre la pared antigua". El documento está fechado el 24 de junio de 1924, festividad de San Juan Bautista. Sabemos tan pocas cosas más que todo lo que podamos decir es siempre aventurarse a meras conjeturas.

En cuanto al Coto Escolar al margen del río Sil, se conserva una franja de terreno prácticamente abandonada, aunque aún crecen algunos retoños de las antiguas plantaciones. Parece ser que Faustina lo incluyó en una especie de Mutualidad escolar, uniendo ambas entidades. El año 1924 echa a andar bajo el nombre de "Mutualidad Escolar Árbol Frutal de Canales" dependiendo, con la de Miranda, del Instituto Nacional de Precisión, bajo la sección de "Seguros especiales". La imposición inicial era de cien pesetas. Una vez cumplida la edad dotal, o sea los 25 años, se tenía derecho a percibir en metálico la cantidad de la dote constituida, convertido en un seguro de pensión vitalicia parte o toda la dote, o canjear esta póliza por otra de pensión vitalicia. Un párrafo de la póliza delata claramente el pensamiento de maestra con respecto a este tema: "Conviene llamar la atención sobre la trascendencia pedagógica de este Seguro, que acostumbra al niño a pensar en el porvenir, a apreciar el valor de las humildes economías, viendo cómo estas se multiplican por el perseverante esfuerzo, que se convierte pronto en hábito, arraigando en la tierna voluntad esta gran virtud de la previsión y del cuidado del mañana, que es la característica de los hombres fuertes, equilibrados y progresivos".

BESULLO (DE 1901 A 1907)

La estancia de Faustina en Besullo nos es prácticamente desconocida, salvo los datos documentales del nacimiento de dos de sus hijos, Matutina (el 14 de agosto de 1901) y Alejandro (el 23 de marzo de 1903). La llegada de la maestra de Besullo hay que imaginárnosla un día cualquiera de septiembre de 1901 a lomos de un caballo, con su hija Teresa de apenas un año en el regazo, recorriendo los 17 Km. desde Cangas por un camino casi impracticable.

En Besullo se dedicaría, aparte de las faenas de la casa, a poner en orden la escuela ayudada siempre por Jovita, madrina y tía paterna de Casona, maestra de instrucción primaria, soltera, mayor de edad y domiciliada en Corias. Arreglaría, como solía hacer, el local. Bajaría más de una vez a Cangas a visitar a los ediles con petición de material escolar y libros como acostumbraba. Recibiría de tarde en tarde las visitas desde Luarca de su esposo don Gabino. Hablaría con las madres, preocupada por la salud y formación de sus niñas. El hecho de que Matutina naciera como Casona en Besullo debió de ser la razón por la que ambos hermanos tuvieron lazos familiares más estrechos.

BARCIA (1907-1910)

No sabemos cual fue la causa por la que Faustina hacia 1907 pide el traslado para Barcia. Lo más normal es pensar que por razones de estar más cerca del marido, de huir del aislamiento y de las asperezas del terreno y del clima y tener la familia reunida. En Barcia sí pudimos hallar datos, y algunos de interés sobre su vida escolar, por ejemplo que preparó para el Magisterio a varias jóvenes de la zona. Hemos encontrado una foto en la que se ve a la maestra rodeada de varias personas; entre otras Matutina, su hermano José, Jesusa Mª Paz Avello, la madre del que fue muchos años cronista de Oviedo Manolo F. Avello. Finalmente Elvira Y Laureana Rodríguez Gonzáles dos hermanas de los diecinueve hijos que tuvo el matrimonio Pedro Rodríguez y Josefa González Menéndez que prepararon con doña Faustina los dos primeros cursos de ingreso al Magisterio 1908-09 y 1909-10 debiendo luego terminar los tros dos en un Colegio, posiblemente La Milagrosa, de Oviedo, ya que la maestra aquel año había sacado la plaza de Miranda y tuvo que irse. Fue en estas oposiciones donde se cuenta que después de haber hecho un examen oral brillantísimo se dirigió a los examinadores en estos términos: " Si ya he cumplido con mis deberes académicos, ahora pido permiso al tribunal para cumplir con mi deber de madre" y se apartó un poco para dar el pecho a su pequeño hijo José que llevaba en brazos. Elvira sería la madrina de este hijo, que había nacido aquel mismo año que llegó a Barcia de maestra. Vivió en una casa no muy grande llamada Ca Calistro, antes blasonada con escudo hoy totalmente remozada. La escuela esteba donde hoy está el Sindicato Agrícola, al pie de la carretera general. Dos años aquí no dieron para mucho, pero sí para dejar un recuerdo que aún dura entre los nietos de auqlla generación. María Teresa recuerda haber oído a la abuela Elvira que la maestra les decía con frecuencia a las muchachas: "Debéis estudiar y prepararos, y a ser posible sacar una carrera, para no depender nunca económicamente del marido". Ya se veía su talante liberal y feminista.

En 1908 al llegar su esposa a Barcia, don Gabino se traslada a Villaviaciosa, desempeñando el magisterio en esta plaza hasta 1913, viviendo en una casa del centro de la villa que fue pasto de las llamas en 1989.

Casona, que habla poco de la vida de sus progenitores, sin embargo acusa este distanciamiento forzoso del matrimonio cuando dice: "Mis padres tenían que separarse para poder ganar algún dinero, pero siempre procurando que uno estuviera cerca del otro"… " El maestro siempre ha sido, entre todos los cargos públicos de España, el peor pagado, de modo que llevaban mis padres una vida muy modesta, muy modesta. Lo difícil es que en las circunstancias en que vivían no podían tener una escuela en el mismo sitio juntos. Tenían que vivir obligadamente separados, y entonces los chicos teníamos que estar unas veces con papá, y otras veces con mamá, turnándonos, como si fuera un matrimonio divorciado".

 
 
Esta situación hizo a Faustina clamar y escribir más de una vez en la prensa con varios artículos sobre "el derecho de consorte", artículos de los que tenemos noticia por las palabras de su alumna Consuelo la Pachica, así como por las de la secretaria de la Mutualidad Natalia Nuevo pero que aún no hemos podido localizar. Con motivo de este nombre e iniciales me sugería el director de este Centro Ángel Suárez, si tanto el nombre como las letras N.N., no tendrán algo que ver con las iniciales Natalia Nuevo de dicha secretaria. Pudiera ser. En cuanto a los recuerdos de Besullo en Casona no hace falta hablar por conocidos, puesto que han sido prodigados por él mismo y sus biógrafos en libros, artículos y entrevistas.

MIRANDA DE AVILÉS (1910-1916)

Obtenidas las oposiciones llega a Miranda la nueva maestra desde Barcia en 1910 cuando contaba 36 años. Fue su última escuela puesto que aquí preparó las oposiciones para Inspectora. Y es en esta parroquia donde desarrolla una labor docente y social digna de ser recordada y que nosotros hemos rescatado plasmándola en un libro con abundante documentación literaria y gráfica que algunos acaso ya conozcan. Por la fecha de un artículo sabemos que el maestro José F. Artime había llegado un año antes. En Miranda no tiene imprenta escolar como propugnaban los maestros libertarios, pero escribe en la prensa diaria de la Villa a fin de prolongar su enseñanza a los padres. Funda la Cantina Escolar para las niñas pobres, que, desgraciadamente, a pesar de contar con Reglamento, suscripciones, local, etc., no llegó a funcionar por tener que ausentarse la maestra cuando estaba a punto de ponerse en marcha. Instituye El Delantal a fin de que, cubriendo de ese modo su pobreza, todas las niñas asistieran vestidas adecuadamente a clase. Y de vuelta de las oposiciones pone en marcha la Mutualidad Escolar "Perpetuo Socorro" que junto con la Mutualidad del maestro "Artime" fue la primera de este género que funcionó en Asturias… Así describe ella en un artículo que envió a la prensa el nacimiento de esta nueva entidad:

"…convoqué el jueves s las madres de familia, les hable de las grandes ventajas de la Mutualidad, de la necesidad de implantar la de niñas en Miranda, y el resultado fue la inscripción de 40 mutualistas que aportaron la peseta que ha de figurar como primera imposición en la libreta de dote infantil reservado…".

Corría el año 1914 cuando tiene lugar su puesta en marcha: la secretaria adjunta era su hija Matutina tan unida a Casona, la presidenta Araceli F. de Valdés, y presidenta adjunta la niña Consuelo Suárez "la Pachica", trabajo e inquietud social y a quien debo agradecer gran parte de la información biográfica tanto de la maestra como de su hijo Alejandro. Consuelo, que era su muchacha de servicio, fue una más de las chicas a las que doña Faustina encauzó hacia el magisterio teniendo en cuenta que en este caso le sufragó también ella misma de su escaso pecunio los gastos de la carrera.

MAGISTERIO PARA TODOS

Uno de los defectos que algunos críticos encuentran en la obra de Casona es que en sus páginas, como dijo Pérez de Ayala, se deja ver demasiado el maestrillo de escuela. Podía haber dicho el pedagogo, pero nos quedamos con la palabra maestro, ("la maestra de Miranda" es como firmaba siempre su madre las colaboraciones literarias). Y no en vano, pues toda su familia se movió en este ambiente de maestros. Maestros fueron sus padres, maestra su tía y madrina de Besullo, y maestros todos sus hermanos… Así lo explicaba desde Barcelona Jovita Rodríguez, su hermana, en una carta a su madre que nos remitió a Miranda en 1980:

"… Tu vida activa como maestra no la recuerdo, ya que a mis dos años hiciste las primeras oposiciones a Inspectora de Enseñanza Primaria en las que era admitida la mujer. Lo que sí viví, y este período intensamente, fue tu entrega total a la misión redentora de la Enseñanza y la Educación, tus visitas a las escuelas, sobre todo rurales, tu lucha constante contra el caciquismo reinante, tu ingente labor sobre el problema del analfabetismo, tus conferencias, tus charlas siempre orientadas en la misma dirección… Sobre alguien más ejerciste esta influencia tremenda de tu personalidad: sobre tus hijos. Fuimos cinco, que en vida sólo pudimos darte la satisfacción de nuestros estudios siempre con notas brillantísimas. La muerte, el paso a esa "otra orilla (del último perdón)" de la que habla precisamente uno de tus hijos, te arrebató de nuestro lado antes de que vieras nuestras vidas completas; pero todos, y cada uno de nosotros te tuvo siempre como norte y guía de nuestras actitudes morales e intelectuales. La mayor: Teresa, comenzó su carrera en la entonces existente Escuela Superior de Magisterio en Madrid con el número uno, siendo luego Inspectora de primera Enseñanza en Oviedo. La segunda, Matutina, finalizó la suya de medicina… El tercero, Alejandro, Inspector también de primera Enseñanza,… El cuarto, Pepe, (Pepín, lo llamaban en Miranda) hace Pedagogía, Filosofía y Letras, y culmina su brillante trayectoria en Abogacía… Todos y cada uno de nosotros, siguiendo un deseo manifestado reiteradamente por vosotros, (tú y mi padre), no hicimos maestros… Y como anécdota, mamá, aquí tienes una que te servirá como muestra de hasta qué punto tus hijos pensaron siempre en ti: solamente Matutina no quiso, al terminar el bachiller, convalidar asignaturas para obtener el título de maestra. Pasaron los años, se casó, ocupó su puesto en Sanidad (en Oviedo) y un buen día se enteró de que precisamente en aquel año finalizaban las oposiciones para esa convalidación… ¡y la hizo! Pensando en la satisfacción que para ti habría sido este detalle.

No acabó tu interés centrándose solamente en…tus hijos. ¿Recuerdas a Consuelo y Paz? Ellas hubieran seguido un derrotero bien distinto en la vida si no os hubieran encontrado a vosotros (tú y mi padre) en su camino. Estuvieron a vuestro servicio, menos como asalariadas que como prolongación familiar (a las que ningún lazo de este género os unía), y considerándolo así fuisteis capaces con vuestros escasos ingresos… de sacarlas adelante y convertirlas también en maestras, sacrificio que alguna de ellas, Paz concretamente, había de prolongar y reflejar en sus propias hermanas que también lo fueron…"… (Paz, es la madre del periodista M. F. Avello. Ejerció el magisterio y, en efecto, tenía dos hermanas maestras: Casilda y Elisa).

Quedo yo, -termina diciendo la carta- sin importancia alguna social o cultural. Soy Maestra (sigo pensando que el sobrenombre de Profesora de Educación General Básica no me va) y ejerzo mi ministerio en Barcelona. Probablemente mi enorme amor a la enseñanza es sólo un pálido reflejo de tu sombra. Pero te prometo que siempre he procurado seguir tus pasos dentro de mis limitaciones y ajustar mi vida profesional, moral y cívica a tu ejemplo…".

IDEARIO DE "LA MAESTRA DE MIRANDA"

Consuelo González "la Pachica" como hemos dicho, uno de los testigos fidedignos de la familia Rodríguez Álvarez desde 1910, solía repetir:

"Doña Faustina innovó en Miranda nuevos métodos de enseñanza. Las maestras anteriores no sabían más que andar con el palo en la mano repitiendo lecciones y haciendo copiar a las alumnas. Yo, que era de la más adelantadas, cuando vino doña Faustina no sabía colocar las cantidades para sumar. Ella exigió una libreta a cada alumna que titulaba "Libreta de cosecha propia" donde se hacían resúmenes de lecciones, de alguna explicación que había dado en clase, redacciones, observaciones personales de la vida del pueblo… etc., trabajaba con vocación… Cuando su hija Teresa empezó a estudiar y ella le preparó el programa de ingreso me preparó también a mí al mismo tiempo porque me decía que yo valía, aunque en mi casa no querían que estudiara porque, según ellos, no tenían con qué pagarme los estudios, pero ella insistía en que sí, que era una pena que no estudiara, hasta que los convenció. Luego consiguió del Ayuntamiento de Avilés que crearan una auxiliaría para Miranda porque siempre llevé muy buenas notas.

Doña Faustina residía con sus niñas sola en la Casa/escuela conocida en Miranda como la Casa l'Faro y únicamente estaba yo con ella. Yo vivía en aquel entonces en la casa Cuartel aunque dormía luego también con ellas. La niña Jovita estaba en la cuna, tenía dos camas en la habitación: en una dormía ella y en la otra Teresa que era la hija mayor, y yo. No había luz y alumbrábamos con una vela".

Es fácil reconstruir el pensamiento de la maestra con respecto a la pedagogía y enseñanza escolar de aquellos años. Basta con leer sus escritos. Así dice:

"Hubo un tiempo en el que se dio preferencia a la Maestra para regir las Escuelas Mixtas; casi todas las de esta provincia se proveyeron de mujeres inteligentes y trabajadoras, que desempeñaron el cargo con amor y constancia., por la misérrima remuneración de 60 a 90 pesetas anuales."

…Y al hablar de la enseñanza por los pueblos anota:

  Pero con todas las deficiencias apuntadas, de la que la Maestra es el mínimo culpable, es ella la que tiene más valor ante mis ojos y por la que siento más piedad. Ella ha sido el titán de su escasa cultura. Hace menos de cien años un Ministro de España, Calomarde, dictaba un Reglamento sobre la enseñanza Primaria que decía: "No será condición indispensable en las escuelas de niñas, que la Maestra sepa escribir, podrá tener un Pasante".

Y este Reglamento publicado en 1825, entró en vigor en 1838. ¡Pobre mujer, si a la Maestra no se la exigía saber escribir, qué cultura podrían esperar las demás!

Nos referimos a las clases populares.

Más tarde se fueron desterrando las preocupaciones y limando asperezas; se le fueron concediendo derechos sagrados, pero con limitación injusta, recelando siempre del uso que pudiera hacer de ellos. Era el hombre el legislador".

Esto referido a las escuelas. Pero sus escritos alcanzan también a la Normal y la experiencia de su paso por sus aulas no es menos desoladora:

"Decía antes que el mal viene de atrás, y que en los Centros docentes no se educan las futuras Madres, para que después éstas sepan educar: ¿cómo encontrar remedio? Es difícil. Nuestra legislación cree que el hacinar conocimientos en el cerebro resuelve el problema, y así ve una porción de materias con gran extensión de programas que es difícil digerir en los cuatro años de carrera de Magisterio. Con los agitada que es la vida, la escasez de alimentación y el recargo de la inteligencia, yo no sé cómo hay cabeza que no estalle antes de recibir un título que sólo supone lo que debería de haber en realidad.

Esta año asistí en una Normal a las explicaciones, y salí convencida de lo aparatosa, científica y poco práctica de la enseñanza que allí se transmite. Es un verdadero ciempiés: las alumnas asisten a clase desde la mañana a la tarde (tres o cuatro el día que menos): han de estudiar por apuntes que toman al vuelo, y que luego necesitan tiempo para poner en limpio; trabajan mecánicamente en la lección presente pensando en la lección futura. Y todo este trabajo y agotamiento ¿para qué? A veces para retener en la memoria preguntas o respuestas pueriles y que nunca van a necesitar recordar ni poner en práctica, porque no la tienen… Así me enseñaron a mí; después de mecha experiencia he reformado mis métodos, cuando había perdido el tiempo de toda una generación…"

Y sigue más adelante diciendo…

"Pero temo al personal encargado de educar; si no lleva una preparación especial todo se ha perdido: quiero yo que se limen las diferencias. Que se acorten las distancias, que se confundan confraternicen maestros y discípulos; esto es lo que recomiendan los modernos métodos, pero es una bella mentira su realización: es la teoría atrevida que se adelanta a su siglo, mientras la práctica se arrastra penosamente. Hay algo aún del espíritu de castas, de la diferencia de categorías.

Todavía pude observar, en la Escuela Normal a que hago referencia, ese algo que me disgustó: alguna de las profesoras daba una lección científica con petulancia y empaque de maniquí, sin quitarse el sombrerito y velo que cubría parte de su rostro cetrino y antipático; sin despojarse de los guantes que ocultaban sus manos, como en una visita violenta donde la educación nos obliga a permanecer contra nuestra voluntad; si algún débil murmullo llegaba a sus oídos lo contenía con una mirada furibunda; llevaba tan aprendida la lección que ni un comentario, ni una digresión a que tanto se prestaba el tema.

Las alumnas, violentas también esperaban impacientes la hora de llegar el bedel que terminara su martirio. Salí descorazonada, y no volví más. Si hubiera estado en mi mano, la destituyo del cargo sin formarle proceso; y puede ser una sabia pero no vale para maestra de escuela, y menos de Escuela Normal".

Esta desazón ante la incompetencia de maestros y educadores frente a una sociedad hambrienta de cultura tenía que respirarse en el ambiente de la casa de los Rodríguez Álvarez. Hace gala de una de sus autores preferidos Pestalozzi para quien es más eficaz instruir que razonar, y que aboga por otra parte a que no sólo hay que enseñar a leer, escribir y calcular sino también a hilar y a tejer, algo que Faustina no se cansa de repetir a sus alumnas.

Natacha será un reto a caducos sistemas de enseñanza. Ella, alumna becaria de la Universidad Central, es la primera mujer que alcanza en España el Doctorado en Ciencias de la Educación. Faustina es la primera mujer que alcanzó en España el título de Inspectora de Enseñanza Primaria. Aquí el paralelismo es claro. Este mismo título de Inspector lo obtendrán también dos de sus hijos: Alejandro y Teresa.

LA COEDUCACIÓN

En cuanto al nombre de Reformatorio donde los tutores recluyeron a Natacha (Natalia Valdés), llamado en la obra de Las Damas Azules, yo no sé si tendrá algo que ver con el Colegio de "Las Damas Negras". Hay un dato en la obra que infunde una cierta sospecha de que se refiera a ellas: Cuando Natacha dice a sus alumnas: "No me gustan esos uniformes negros", a pesar de que las denomina Damas Azules.

De Las Damas Azules Natacha pasa al Colegio mayor, Residencia de estudiantes. Becada por el centro logra obtener el título de "Doctora en Ciencias de la Educación", con una tesis: "Los Tribunales de Menores y la educación en las casas de Reforma", que indica bien a las claras la intencionalidad de toda la obra. Doña Faustina deja plasmada su preocupación por la enseñanza, además de lo dicho, en el Cursillo pedagógico que tuvo lugar en León en 1926 titulado: "La maestra leonesa frente al problema del analfabetismo". Natacha regresa al patronato de las Damas Azules con la intención de revolucionar todo el sistema de enseñanza y sobre todo el sistema educativo. Y de nuevo se ve aquí el espíritu de Faustina aleteando sobre el cambio y la renovación. Oigamos a la maestra de Miranda disertar en el Cursillo pedagógico sobre el tema de la coeducación que propugna Natacha en su nuevo destino.

"Y las escuelas mixtas que hoy existen servidas por Maestra, único centro de cultura de los pueblos, ¿por qué no han de tener también clases de adultos mixtas? ¿Qué se teme? ¿No van juntos al baile muchachos y muchachas? Hace ya un siglo decía Concepción Arenal: ¡Sería fuerte cosa que los señoritos respetasen a las mujeres que van a los toros y faltaran a las que asisten a las aulas! Y ¿por qué habían de faltarles, si se habían educado juntos en la misma escuela y con la misma Maestra? Hoy ya asisten juntos los dos sexos a todos los Centros de Educación ¿por qué separarlos sólo en la escuela primaria, única enseñanza que recibe la mayoría? Los peligros del instinto material sólo se evitan educando el espíritu…"

LEÓN

Faustina no olvida en Miranda a su tierra leonesa, ya que una de las dos últimas conferencias programadas por la Mutualidad estuvieron a cargo del leonés Ricardo Escobar Rodríguez, maestro de Villalegre que versó precisamente sobre "Curiosidades de León" La reseña de acto termina así: "varios niños de uno y otro sexo cantan el Himno de la Previsión dirigidos por doña Faustina Álvarez. Y los niños son premiados con bollos y cerezas".

 

Estando de Inspectora doña Faustina ella misma da conferencias en diversos centros y visita con frecuencia las escuelas. Antes de que nadie sospechara que sería la madre de un escritor de fama universal ya el maestro Artime había descubierto en ella su valía no sólo como escritora sino como comunicadora. Así dice en sun artículo: "La maestra, Dª. Faustina Álvarez y García, fundadora y Secretaria de la mutualidad escolar "Perpetuo Socorro", conocida de los lectores de La Voz de Avilés, por su colaboración vibrante y expresiva, es una leonesa orgullosa de serlo, de noble abolengo, mirada penetrante, facilidad de palabra y voz argentina, que se hace oír con placer, aun cuando discrepemos de sus opiniones". Tenía Casona 11 años. Él dijo en una ocasión: "Mi madre, que era leonesa, cantaba con una dulcísima media voz mientras laboraba. Yo la escuchaba conteniendo el aliento para no distraerla…"

El dia 17 de agosto de 1926, tiene lugar en León un cursillo pedagógico en el que interviene doña Faustina con una conferencia algunos de cuyos párrafos hemos leído anteriormente y que fue publicada en la Imprenta Provincial de esta capital. Ese mismo año publica también Casona su primer libro: El peregrino de la barba florida, escrito en parte, según declaraciones del autor a su hermano José, en León durante días de niebla en los cuales Alejandro recorría algún trayecto del Camino de Santiago que atraviesa estas tierras leonesas. El año 1926 es así mismo Año santo Jacobeo como lo fue 1965, el año de su muerte y lo está siendo este año del Señor 2004. Constantino Suárez, "Españolito" recoge el dato de que fue en León, hacia 1922 donde Casona empieza a prepararse para los estudios superiores de pedagogía, acaso residiendo en el hogar de su tía abuela.

Y lo volvemos a encontrar en León pronunciando una conferencia en el Teatro Principal sobre "Poesía nueva" en mayo de 1932. Seguramente en esa conferencia, de dar con ella, encontraríamos algunas claves para saber por qué abandona su primera tendencia modernista que se trasluce en su primer libro para entregarse a la nueva poesía de Machado y la del 27. Dice por ejemplo en el poema NIEBLA:

Arrastra un brial ceniciento
la niebla por la gándara.

La niebla es la tristeza
lírica de las brañas;
rocía al peregrino los cabellos
y la barba,
y pone un beso húmedo y lento
en sus pestañas.
El sol, entre la niebla, es una bola
desmesurada
de nieve. Los árboles nos miran
como a través de lágrimas.

Siendo Inspector y maestro en su retiro de Valle de Arán, mientras compone en la imprenta de la escuela su segundo poemario La flauta del sapo, no deja tampoco en el olvido a la tierra leonesa y a los rebaños de merinas que cruzan la llanura en busca de pasto a las montañas… En uno de los poemas lo recuerda:

De Extremadura a León,
los setos y los espinos
peinan al paso la lana
de los rebaños merinos.

Río blanco de vellón:
zamarra de los caminos
de Extremadura a León.

Un poema que tiene todo el sabor de la lírica popular y hasta apetece ser cantado.

Hoy se va a honrar la memoria de Faustina con un par de conciertos. Pues bien; también León está presente en aquellas funciones que Casona llevaba a cabo con los niños en el Salón Forcada de Lés,. En el que de tarde en tarde se oían canciones leonesas acompañadas al piano por un abogado de la localidad y músico llamado D. Pedro de Bustíndui, como la del domingo 7 de diciembre de 1930 en la que después de La pirroquia de Extremadura cantan El carbonero canción leonesa, y la Danza del pandero, Giraldilla, Tres hojitas madre de Asturias. O la quinta función que tuvo lugar el domingo 1º de febrero de 1931 en la que interpretan La Rapacina rapsodia asturiana, y la Canción del pandero de León entre otras, terminando siempre con la más popular Estaba la pájara pinta… hecho que hizo confundir la canción con el grupo de teatro, que llevaba el nombre de El pájaro pinto.

CONCLUSIÓN

Alguien pudiera pensar que los méritos de doña Faustina y el honor de ver su nombre hoy aquí estampado en la fachada de este centro leonés y en los membretes de todos sus papeles de secretaría se le da por ser la madre de Casona, y no es así. También por eso, pero sobre todo se le da porque lo ha ganado a pulso con su vida dedicada a la enseñanza y a la pedagogía desde la escuela rural el centro urbano, desde una familia de cinco hijos a toda una provincia.

Cuando el RIDEA me encargó una conferencia con motivo del Centenario de Casona, recordando los dos pueblos donde empezó y culminó su vida de maestro la titulé "Alejandro Casona: De maestro en Narciandi a Inspector en el Valle de Arán" ya que así fue su trayectoria pedagógica durante el primer tramo de su vida. Pues bien, aquel título lo elegí pensando precisamente en la vida de su madre de la que también se podría decir: "Faustina Álvarez García, de maestra en Llanos de Alba a Inspectora en Murcia y en León…". De esa manera madre e hijo, se vuelven a unir por ese cordón umbilical que es la plena dedicación a la pedagogía y a la enseñanza.

 

Yo hago una vez más votos aquí para que estas personas, a menudo desconocidas, no se sabe por qué extraña maldición, se las saque del olvido como se hizo en León con Faustina, a fin de que sirvan de ejemplo y de modelo, en lo que cabe, a las nuevas generaciones. Se podrá decir que los métodos cambiaron, que la informática y las páfinas Web desplazaron a los museos ambulantes y la televisión al cinematógrafo movido a baterías… Pero lo que no podrán desplazar nunca, y será siempre el punto de referencia a seguir, es el entusiasmo, la vocación, la dedicación y el magisterio que personas como esta leonesa nos dejaron a imitar. Por eso, y termino, no me cabe más que agradecer de nuevo al director de este centro Ángel Antonio Suárez, ya casi de familia -nieto adoptivo de Faustina, como él gusta decir- y a todo su equipo y autoridades que lo arroparon el haber llevado a cabo esta iniciativa. Yo no tendría palabras para expresar en nombre de todos los parientes y amigos de Casona el agradecimiento. Y en ellos a todos lo que se sumaron de una forma y otra a este homenaje.

 

voy a hacer con un sencillo y simbólico recuerdo dedicado de manera especial a Ángel: Hay en mi archivo un libro titulado Memorias de la Mutualidad Artime donde aparecen escritos de la maestra de Miranda. No creo que haya muchos en el mundo. ¿Dónde mejor puede estar que en este Centro que ha honrado de esta forma su memoria? Es el regalo que Miranda entrega a su director y al Centro, desde hoy Faustina Álvarez García, en este día memorable, en señal de amistad y de agradecimiento.



José Manuel Feito
León, 8 de Marzo de 2004



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